La importancia de la energía masculina en nuestro ser mujer

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¿Qué es ser mujer? Es una pregunta que constantemente aparece en las conversaciones de coaching. Y lo primero que surge es un gran silencio en el que pasan pensamientos que habitan en el “deber ser” cultural. De aquí emergen respuestas como: ser delicada, estar al cuidado, siempre disponible para el otro, ser servicial, atractiva, calmada, tranquila, serena, ser creadora, ser madre, etc. Todas estas formas de “aparecer como mujer” en el mundo tienen que ver con la forma en que culturalmente hemos sido moldeadas y lo que nos han enseñado, nada tienen que ver con las energías que hacen parte de nosotros como seres humanos.

Las energías masculina y femenina habitan en cada uno de nosotros, así como en el universo, sin importar el género. Se necesitan la una a la otra para crear una vida en equilibrio. Tomar conciencia de traer estas dos fuerzas en nuestro día a día hace que estemos en sintonía con el universo para tener mayor plenitud. Sin embargo, nuestra deriva cultural muchas veces hace que terminemos desarrollando sólo una de estas energías. Esto es lo que nos pasa a muchas mujeres, nos enseñan a ser mujeres únicamente desde el desarrollo de la energía “de la mujer”.

Para contextualizar estas dos fuerzas voy a traer la mitología del hinduismo que nos habla de Shiva y Shakti, que simbolizan la conciencia como energía masculina, y el poder creativo como energía femenina, respectivamente. Shakti simboliza el poder de creación, el movimiento, la naturaleza, la gran madre que cuida y nutre y la abundancia. Estas dos energías se unen para traer la fuerza hacia la manifestación de ideales y anhelos. La energía creadora de Shakti necesita la energía de Shiva para encontrar forma, propósito y dirección a través de la conciencia.

Cuando la energía masculina se pierde a través nuestro aprendizaje de cómo “ser mujer” en nuestra cultura, empiezan a aparecer situaciones como estas:

  • Somos muy creativas y soñadoras, pero los sueños no pasan al plano terrenal.
  • Perdemos la capacidad de decir NO.
  • Evitamos conversaciones importantes, por tanto, no le damos el valor a lo que queremos.
  • Caemos en que “el ser delicadas” quiere decir no escuchar ni darle valor a las emociones que socialmente pueden mostrar un aspecto poco femenino, por ejemplo, el enojo.
  • Creemos que el nutrir y amar es olvidarnos de nosotras mismas.
  • Ponemos toda nuestra energía para que el otro esté bien, sin importar si nosotras realmente lo estamos.
  • Tenemos tanta energía que no sabemos cómo manejarla y dejamos que alguien más lo haga.
  • Nos creemos el cuento de que somos el “sexo débil” y escondemos todo nuestro potencial, olvidándonos de nuestros dones.

Y la lista puede seguir. ¿Algo de esto te parece conocido? ¿Te pasa, o te ha pasado? Estas situaciones son el resultado de un desbalance energético que trae dolor a las mujeres. La energía masculina es maravillosa en nuestro ser mujer, nos provee dirección y propósito, nos ayuda a aterrizar y canalizar ideas, es firme, consciente, libre y paciente.

Desde el coaching ontológico se pude trabajar con las personas para que logren equilibrar estas energías en su vida, e identificar en qué momento tomar más de una o de la otra. Esto se hace a través de la coherencia cuerpo, lenguaje y emoción. En los siguientes artículos que publicaré más adelante te transmitiré algunas formas de trabajar la energía masculina en estos dominios. A lo largo de este compartir, espero poder ayudarte para que logres esa integración de tu ser y manifestación de tus sueños.

Con amor,

Natalia Duque, Mujer Medicina, Coach Ontológico – Life Coach en nataliaduque.life

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