¿Cómo integrar nuestra energía masculina a través del lenguaje?

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Como seres humanos, y sobre todo en la cultura occidental, le hemos dado gran valor a la comunicación a través del lenguaje. Cada vez buscamos más el modo de aprender nuevos idiomas como un mecanismo para interactuar con otras culturas y aparecer por medio de nuestra voz. Nuestra manera de conversar en nuestro día a día se convierte en algo rutinario y transparente, es algo que fluye como parte de cada uno de nosotros de manera tan natural que muchas veces no nos damos cuenta de cómo nuestra manera de comunicarnos a través del lenguaje nos abre o cierra posibilidades en la vida.

El lenguaje no solo nos permite describir o entender el mundo, nos permite crearlo.

En el coaching ontológico es fundamental entender el lenguaje como un acto de creación, como acción. El lenguaje nos permite, coordinar acciones, ofrecer y pedir ayuda, crear confianza, hacer declaraciones, poner límites, negociar, describir la oferta que somos, exponer nuestras ideas, plasmar nuestros sueño, etc. ¿Qué tiene que ver esto con la energía masculina?

La energía masculina nos ofrece la capacidad de tomar acción para lograr nuestros objetivos en la vida y hacer realidad las ideas que se generan al conectar con la energía femenina.

Usar nuestros ‘actos del habla’ de forma correcta e intencionada hacia la creación del mundo que queremos habitar requiere de una mirada profunda de cómo lo estamos haciendo. Ese darnos cuenta ya es un gran paso con el cual podemos trabajar para atraer la energía masculina al reconocer qué nos está funcionando y qué no. Luego seguimos requiriendo de esta energía para poner en práctica una nueva manera de crear a través de nuestro lenguaje, que nos permita seguir recurriendo al aprendizaje de cómo comunicarnos para generar nuestro bienestar.

Veamos los  cinco ‘actos del habla’ básicos con los cuales conectamos nuestro poder de acción a través del lenguaje:

Las peticiones: hacemos peticiones para que algo específico suceda, ese algo no va a pasar si la petición no se ejecuta. Lo que pasa es que muchas veces creemos que pedimos pero no sabemos cómo hacerlo de manera correcta, y por eso no obtenemos exactamente lo que queremos.

Una petición debe contener un orador, que es quien hace la petición, un oyente, que es a quien se le hace la petición; una acción futura (te pido “x cosa” en un tiempo específico) y unas condiciones de satisfacción (lista de condiciones que hacen que el resultado sea el esperado).

Es importante que el oyente tenga las competencias para cumplir con la petición, que exista un espacio en el cual los dos comparten distinciones obvias, y que acepte llevarlo a cabo, ya que hay algo que falta y que no va a suceder si él/ella no acepta la petición.

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Las promesas: estas nos permiten coordinar acciones con los demás, y crean o destruyen la confianza. Las promesas nos llevan a realizar una acción en el futuro, ya sea al aceptar una petición o una oferta. Nuestras promesas crean nuevas realidades, no solo para nosotros sino para las personas a las cuales les prometemos algo, ya que con base en lo que se espera se coordinan nuevas acciones con otros. Es por eso que las promesas no cumplidas pueden terminar con la confianza que los otros tienen en mí. Es importante saber cuándo una promesa no se va a poder cumplir y renegociar o revocar la promesa con el tiempo que permita crear una nueva solución y cuidar el espacio de confianza.

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Las ofertas: estas se hacen cargo de algo que le está faltando al oyente y por eso también hace que la confianza sea un espacio de cuidado. Es importante aprender a escuchar muy bien qué es lo que los otros están necesitando, para saber qué tipo de oferta podemos ser en cada dominio de nuestras vidas y así abrirnos los espacios que requerimos en la vida para lograr lo que queremos. Ser una buena oferta nos abre un mundo de posibilidades y nos permite escuchar y poner al servicio nuestros dones.

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Las afirmaciones: estas tienen que ver con la evidencia, con lo que es real y se puede demostrar con hechos, así nos permiten distinguir lo verdadero de lo falso. Es importante reconocer qué afirmaciones son relevantes o irrelevantes en nuestras vidas. Lo que muchas veces pasa es que nos quedamos en afirmaciones de poco valor, tratando de justificar afirmaciones que no llevan a nada, en lugar de crear confianza en los dominios que nos abren posibilidades a través de la veracidad de lo que afirmamos.

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Las declaraciones: Las declaraciones nos permiten generar un cambio, un mundo nuevo tanto para nosotras como para los demás. Al hacer una declaración podemos cambiar el curso de las cosas si nos comprometemos con esto que estamos declarando. Hay declaraciones que dan inicio a algo, otras que lo concluyen. Aquí está nuestro poder de elegir, de usar la energía masculina para poder elegir y declarar lo que queremos que pase desde nuestro ser y no porque alguien más lo quiere así. Las declaraciones nos permiten hacernos cargo de lo que nos importa. Este acto del habla también nos permite decir que NO, darle valor a nuestros SÍ, perdonar, darle la bienvenida al aprendizaje a través del NO SÉ.

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¿Cómo estás usando tu lenguaje para hacer realidad lo que quieres en cada dominio de tu vida?

Espero que haya podido sembrar esta mirada en ti. No dudes en contactarme si tienes alguna dudo o quieres que te acompañe a integrar este tema en un tu vida.

Con amor,

Natalia Duque, Mujer Medicina, Coach Ontológico – Life Coach en nataliaduque.life 

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